Castilla y León fue una región ampliamente influenciada por la romanización, momento histórico que trajo hasta estas tierras la introducción de los métodos, materiales y estrategias constructivas que aún hoy reciben elogios y admiración. El desarrollo arquitectónico en obras públicas, junto a la suntuosidad de las villas romanas y la concepción urbanística de sus ciudades se ven reflejadas en multitud de pueblos y ciudades de esta región.
Aunque es complicado hacer una selección, podemos fijar nuestra atención en las minas romanas de Las Médulas (León) declaradas Patrimonio Mundial, las villas romanas de La Olmeda (Palencia), Almenara-Puras (Valladolid), Navatejera (León) o Baños de Valdearados (Burgos), el urbanismo y modelo de ciudad de Astorga (León) con sus cloacas conservadas y magníficos ejemplos de obra pública romana y otras ciudades como Clunia (Burgos) o Numancia (Soria) con un gran trasfondo histórico y al citar grandes obras de arte que fueron construidas en su momento, no debemos olvidar el arco de Medinaceli (Soria), la Casa del Acueducto en Tiermes (Soria) o el Acueducto de Segovia, ejemplo de la grandiosidad y solvencia arquitectónica romana.