La firme conservación del urbanismo original, así como del tipismo arquitectónico en sus casas, fachadas y elementos ornamentales; la conservación de sus tradiciones y costumbres populares, la conservación de un legado histórico y patrimonial o su situación privilegiada en enclaves naturales dignos de admiración, hacen que Castilla y León cuente con numerosas localidades que reciben el apelativo de “pueblos con encanto”.
Así, en la provincia de Ávila es muy recomendable la visita a las localidades de Candelada o Madrigal de las Altas Torres; en Burgos conocer Covarrubias y Peñaranda de Duero; viajar hasta la provincia de León para pasear por Castrillo de los Polvazares y Villafranca del Bierzo; recorrer Palencia hasta llegar a Ampudia y Carrión de los Condes. La provincia de Salamanca nos lleva hasta la Sierra de Francia donde nos perderemos en las bellas localidades de La Alberca y Miranda del Castañar. Pedraza y Sepúlveda son dos de los pueblos serranos con más encanto de Segovia, mientras que en Soria debemos acercarnos hasta Calatañazor o Berlanga de Duero. En la provincia de Valladolid, disfrutaremos de la villa amurallada de Urueña y del sabor medieval de Peñafiel. Ya en Zamora, Puebla de Sanabria y Toro harán que saboreemos el encanto del medio rural.