Tal y como escribió Fulcanelli, una catedral “es la ciudad dentro de la ciudad, el núcleo intelectual y moral dentro de la colectividad, el corazón de la actividad pública, la apoteosis del pensamiento, del saber y del arte” y Castilla y León cuenta, nada más y nada menos, con 12 esplendorosas catedrales en todo su territorio.
Desde el estilo románico hasta el barroco, pasando por el floreciente gótico y el esbelto renacimiento, doce templos catedralicios que son el legado de los hombres que las levantaron y símbolo de las ciudades que las acogen. Ávila con su catedral gótica, Burgos con la única catedral declarada patrimonio mundial, León con la luminosidad de sus vidrieras, Palencia que acoge en su catedral la bella desconocida, Salamanca que presume de poseer dos catedrales, Segovia con su dama de las catedrales, Valladolid y su templo de estilo herreriano o Zamora con la joya románica del Duero, pero también localidades que acogen Diócesis como Astorga (León), El Burgo de Osma (Soria) o Ciudad Rodrigo (Salamanca) con contenedores artísticos de verdaderos tesoros históricos.