Lugares de retiro y oración, en el corazón de las ciudades o casi inaccesibles en plena naturaleza, en los monasterios se escribió buena parte de la historia de Castilla y León. En estos monasterios, antaño refugio de peregrinos, el viajero puede encontrar hoy el ambiente de religiosidad para el que fueron creados y otros muchos usos que han surgido con el inevitable paso del tiempo.
Conservando la estética original, manteniendo los estilos artísticos como fueron concebidos, pero dotándolos de una funcionalidad que ha hecho que alguno de estos monasterios se hay convertido hoy en alojamiento hotelero de gran calidad. Algunos de los centros religiosos admiten huéspedes para compartir espiritualidad y reencontrarse con uno mismo, como puede ser el dormir en las celdas y pasar por los atrios de las Huelgas (Burgos) o Santa María de Gradefes (León), otros destacan por la conservación de legados como el canto gregoriano de Santo Domingo de Silos (Burgos), por estar enclavados en parajes de especial belleza como el de San José en las Batuecas (Salamanca) o por haberse convertido en destacados alojamientos como Santa María de Mave y Santa María la Real (Palencia) o Tórtolas de Esgueva (Burgos).